I’ll still love you more tomorrow

This is who I really am inside.

I’ll be waiting…

JJL,SL,TM

La felicidad

Su sueño era ser feliz. Y si, todos podemos ser felices si queremos, es sólo cuestión de ver las cosas buenas que nos da la vida, y saber aprender de los errores. Errores, ¿Esto es un error? ¿Comenzar por el final y por lo que enseña esta historia es un error? Tal vez no, tal vez quise ser distinta, pero no por eso es un error. Porque a vos te gusten las historias convencionales que empiezan por el principio y terminan por el final yo no la voy a contar así, por eso empiezo contando que todos podemos ser felices.

Ella se llamaba Agatha, era feliz, pero algo le faltaba, tenía problemas como todos los adolescentes, como todas las personas, problemas de amor, problemas de amistad, problemas de familia, problemas de colegio.

Estaba enamorada de un chico no muy popular en el colegio, casi nadie lo conocía, se llamaba Cruz, era callado, tímido, casi ni hablaba con Agatha, pero ella estaba “enamorada”. Siempre se sentaba atrás de él para verlo todas las clases. Amaba verlo escribir, amaba verlo leer, amaba verlo apoyarse contra la pared, amaba verlo desde que entraba hasta que salía de esa aula, pero sólo eso, amaba verlo, jamás le hablaba. Sólo una vez cruzaron una palabra cuando ella preguntó en voz alta la fecha de un examen de historia, y él contestó.

En cuanto a la amistad, tenía una mejor amiga, Ema, siempre hacían todo juntas, se juntaban a mirar películas, a comer, se quedaban a dormir en la casa de la otra, pasaban fin de semanas enteros juntas, eran como hermanas. Aunque tenía otras amigas, nada como la relación que tenía con Ema, eran inseparables, era la única que la entendía en todo y jamás la juzgaba.

Un día Agatha encontró al chico que le gustaba y a su mejor amiga hablando en el recreo, se puso furiosa, y desde ese día le dejó de hablar, sin dejar a Ema explicarle siquiera de que estaban hablando. Era tan insegura que se imaginó cualquier cosa.

Lloró noches enteras, faltó a clase una semana para no verla a su ahora ex amiga, ni a él. Después de una semana sin ir al colegio, un lunes por la mañana, el director llamo a su casa para informar de las faltas y atendió el padre. Al saber que su hija había faltado por una semana se enfureció. Entro a la habitación de su hija y empezó a gritarle, ella estaba acostada escuchando a su banda favorita con la cara mojada por haber llorando pensando en Ema y en Cruz, y recordando la imagen de ellos dos hablando. Se sacó los auriculares porque no lograba entender lo que pasaba, y el padre le decía “Tanto esfuerzo que hago para pagarte ese colegio, las horas que paso trabajando, ¿Y vos me lo agradeces así?” Ella sorprendida le respondió que no entendía de que hablaba y a los segundos le dijo, “Ah, te llamaron ¿No?” Él le respondió que si y que estaba desilusionado de ella.

Agatha quiso explicarle porque había estado faltando y su padre no quiso escucharla, dio un portazo fuerte y se fue. Ella siguió llorando escuchando su banda favorita, pensando que él había sido injusto al no querer escucharla y no dejar que le explicara nada, y pensaba que quería irse lejos, donde vivía el cantante de su banda favorita, y alejarse de su padre, de Ema y de Cruz.

Al otro día decidió ir al colegio, cuando fue a saludar al padre y a decirle que iba a ir al colegio, él le corrió la cara y se fue. Ella triste siguió su camino y fue al colegio.

En el camino escuchando a su banda favorita empezó a imaginarse una vida distinta, sin problemas, yendo a un recital de ellos, cantando y olvidándose de todo. Ella quería obtener la felicidad de algún modo, y creía que solo eso se lo iba a dar, ya que no tenía más a su mejor amiga, el chico de sus sueños hablaba con su ex amiga y su padre estaba desilusionado de ella.

Llego el momento de bajarse del colectivo, y de entrar a ese colegio, ese colegio donde ella vio algo que la lastimo mucho y la hizo llorar por días y noches enteras.

Se sentó adelante, como jamás lo había hecho ya que amaba el lugar de atrás para verlo a él. Pero pensó que estando adelante no lo iba a ver, ni a él ni a Ema, y se iba a olvidar de todo.

Se sentó sola, Cruz no había llegado todavía, y él único lugar que quedaba libre era el de su banco, al lado de ella.

Agatha rogaba que faltara porque si no tendría que sentarse con él.

Cinco minutos después llega él, ella se quería morir, y finalmente se tuvo que sentar con él.

Casi ni hablaron, ella estaba re nerviosa y leía hasta lo que no estaba escrito. Llego el recreo y Ema se acerca para hablar con ella, Agatha pensó que quería hablar con él y se levanto furiosa pensando “Que descarada, quiere hablar con su nuevo amigo y no le importó que yo estaba ahí” Ema la miró como se iba, quiso ir tras ella y Cruz le dijo que la deje.

Ella se fue a sentar afuera a escuchar música, y en el aula quedaron Ema y Cruz hablando.

Él le preguntó a Ema si se había arreglado con Agatha y ella le dijo que no, que no pudo siquiera hablar con ella. Cruz le contó que se sentía culpable, que por culpa de que él fue a preguntarle cosas de Agatha ya que le interesaba, Agatha pensó cualquier cosa y se enojó con los dos.

Sí, él estaba interesado en Agatha y por un mal entendido ya que ella no quiso escuchar a Ema se produjo esta confusión en donde más de uno salió lastimado.

La clase terminó, a la salida Ema quiso hablar con Agatha y ella la ignoraba, le dijo que no quería volver a hablar con ella, y que tampoco quería verla pero eso se le hacía imposible porque iban al mismo colegio, y peor aún al mismo curso, pero que iba a hacer todo lo posible para cambiarse de colegio y no verle más la cara ni a ella ni a Cruz. Y se fue.

Ema se puso a llorar y se fue a su casa. Mientras Agatha iba camino a su casa escuchando a su banda favorita.

Llegó a su casa, entró a su habitación sin saludar a su padre, y empezó a decir en voz baja que no quería vivir más, que quería que todo acabara de una vez, que la vida apestaba, que no tenía a nadie en este mundo, ni siquiera un motivo para seguir viva.

Prendió la televisión y vio una publicidad que iba a haber un concierto de su banda favorita. Se puso feliz, muy feliz, y pensó que la única luz que había en su vida era esa banda e ir a ese concierto.

Fue corriendo a ver sus ahorros cuando vio que no tenía ni un peso, se puso mal y dijo que tenía que conseguir esa plata como fuera. A su padre no le podía pedir ya que estaba enojado con ella, a Ema menos. No sabía qué hacer, pero sabía que esa plata la iba a conseguir cueste lo que cueste, era lo único bueno en su vida, su único motivo para sonreír, para respirar. No podía perder la oportunidad de vivir la experiencia de tener cerca a las personas que la hacían feliz. Los días pasaban y no podía conseguir la plata, seguía enojada con su padre, o mejor dicho su padre seguía enojado con ella, seguía sin hablar con Ema, y casi ni miraba a Cruz.

Se acercaba su cumpleaños, y también la fecha del concierto.

Ella sólo pensaba en que no tenía esas entradas y se enfurecía, era lo único que ocupaba su mente, se aferró a eso para no pensar ni en Ema, ni en Cruz, ni en su padre.

Cuando llegó el día de su cumpleaños, se levantó de la cama por la tarde ya que era sábado y no tenía clases, fue a la cocina y vio una bandeja con un sobre que decía “Para Agatha, de papá” Su padre se había ido a trabajar y le había dejado esa bandeja. Agatha se llevó la bandeja a su habitación junto con el sobre. Lo abrió para ver qué tenía y era una carta del padre que decía:

“Hija, perdón por estas semanas que pasé sin hablarte, por los disgustos que te hice pasar, y lo triste que te hice sentir, me cegué, me puse mal, pensé que todo el esfuerzo que hago no lo valorabas, creí que no te importaba nada y que estabas volviéndote una irresponsable, pero me equivoqué, sé que me equivoqué, y en lo que más me equivoque fue en no haberte querido escuchar y no haber dejado que me expliques la situación, esto me dejo una enseñanza, sí, a los 49 años sigo aprendiendo, y aprendí que hay que escuchar a las personas, que las cosas no son lo que parecen, por eso quiero que aprendas conmigo hija, nunca hagas lo que hice y escucha a las personas, puede que estés equivocada. Perdón, feliz cumpleaños hija, te ama, tu papá”

Ella lloró y lloró al leer esa carta, e inmediatamente se puso a pensar en las palabras de su padre; “Nunca hagas lo que hice y escucha a las personas, puede que estés equivocada” esas palabras retumbaban en su mente, una y otra vez, y sólo se le venía una cara a la mente, Ema.

Después de un rato escuchó el timbre, fue a la puerta y había otro sobre, ella se preguntó: ¿Día de sobres?” Lo agarró y se lo llevó a su habitación. Éste decía: “Para Agi, de tu hermana”

Lo abrió y se encontró con una carta y con dos entradas, sí, esas entradas eran para su banda favorita, la cual tocaba el día siguiente y Agatha se había resignado a no verlos ya que no tuvo manera de conseguir la plata. Cuando las vio se le dibujó una sonrisa por unos segundos y besó las entradas, pero después tomo fuerzas y empezó a leer esa carta, esa carta que decía:

“Agi, mi querida Agi, mi mejor amiga Agi, mi hermana de otra madre, sí, esa sos vos, hoy es tu cumpleaños y no podía dejar de saludarte. Tal vez no me da la cara para decírtelo en persona y por eso te mando este sobre por debajo de la puerta, como hacíamos de chicas cuando nos peleábamos y nos dejábamos cartitas pidiéndonos perdón. ¿Te acordas? Tantos momentos juntas, no podemos tirarlos al tacho de basura Agatha. Tantas risas, tantos llantos, tantos momentos compartidos que cuando eran feos se minimizaban, y cuando eran felices se duplicaban, porque los compartíamos. Cosas que jamás se van a ir de mi mente y de mi corazón. Cosas que no puedo y no quiero olvidar. Simplemente cosas únicas.

Me duele que no quieras escucharme, pero no te juzgo, por eso ojalá que aunque sea quieras leerme, para leer esta carta y para leer la explicación de por qué yo estaba hablando ese día con Cruz.

Él se acercó a preguntarme por vos, sí sí, ¡POR VOS! Y cerrá esa boca que sé que la abriste porque estás super sorprendida (te conozco como la palma de mi mano) y creeme, me preguntó por vos, qué cosas te gustaban, qué cosas hacías. Porque él es tímido y no se animaba a averiguarlas preguntándote o hablando con vos, entonces se dirigió a mí, y ahí es cuando llegaste vos, a pensar cualquier cosa y creer que yo estaba haciendo quien sabe que cosa con el chico que te gusta, eso jamás amiga, jamás jamás. Me duele que hayas desconfiado pero entiendo que se haya generado este mal entendido, lo único que espero es que me perdones si te hice sentir mal aunque no tuviera la mas mínima intención de hacerlo ni un mínimo gramo de maldad, sé que esto te hizo mal, perdóname, y espero también que me entiendas, que me creas, y que todo vuelva a ser como antes, como las nenas que jugaban con su perro en el patio sin importar que sus remeras blancas terminaran marrones. Como esas nenas que se peleaban y a los 5 minutos todo volvía a la normalidad. Quiero eso, necesito eso hermana.

Ah y mi regalo de cumpleaños son esas entradas, aunque hace 3 semanas no hablamos sé que no las conseguiste, y como sé que en este tiempo esa banda fue tu única compañía, quise regalártelas, así vas y pasas una noche inolvidable, te lo mereces Agi, te lo mereces de verdad. Te amo con toda mi alma hermana.

Ema”

Agatha después de leer esa carta era un mar de lágrimas, mescla de alegría, con odio hacia ella misma ya que por no escucharla pasó las peores 3 semanas, e hizo que Ema sintiera lo mismo que sintió ella con su padre cuando no la dejaba explicarle y sacaba sus propias conclusiones.

Agarró las entradas, que por cierto eran dos, e inmediatamente se le vino la idea de ir con Ema.

Fue a su casa, tocó timbre, atendió ella y automáticamente Agatha la abrazó, y le pidió perdón por no haberla escuchando, le dijo que aceptaba que había sido muy injusta con ella y que jamás volvería a pasar pero que por favor la perdonara. Ema sonrió y le dijo que la perdonaba y que jamás quería volver a estar ni un día tan distante de ella.

Agatha le comentó la idea de ir juntas al concierto, Ema le dijo que ella le regaló dos entradas para que valla con Cruz, pero Agatha le dijo que no quería ir con alguien que ni conocía, quería ir con su hermana. Y aunque a Ema no le fascinaba tanto esa banda como a Agatha, Ema aceptó.

Al otro día, ellas se prepararon para ir al concierto, llegaron al estadio, Agatha estaba muy emocionada y ansiosa, y por sobre todo muy feliz. Y Ema también, amaba ver a Agatha feliz.

Estaba por empezar el show y se encontraron con Cruz, había ido por su cuenta al saber que a Agatha le gustaba, quería encontrarse con ella y lo había logrado.

Agatha sonrió y fue a decirle: “No sabía que te gustaba esta banda” Y él sonrió.

El show empezó y como ella había soñando cantó todas las canciones a los gritos al lado de su mejor amiga y de Cruz, y fue inmensamente feliz.

Al terminar el show la abrazó a Ema y le dijo que había sido la noche más feliz de su vida, que le encantó compartirla con ella y que jamás se iban a separar.

Agatha saludó a Cruz y se fue a su casa con Ema. Ema se quedó a dormir y Agatha antes de dormirse se puso a pensar en que todos podemos ser felices si queremos, es sólo cuestión de intentarlo, comprendió que todo tiene alguna solución…

La felicidad está en una banda de música, en una amiga, en un chico, en el cielo, en las estrellas, en un amanecer, en una canción, en todos lados. Solo tenemos que saber verla.

Fin.

By; Malu

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Me llamo Mayra, me dicen Malu. Tengo 16 años. Este blog lo uso para descargarme, la mayoría de las cosas que subo son escritas por mí, amo escribir. Amo solo a 3 hombres y se llaman Tomo Milicevic, Shannon Leto y Jared Leto. Son mi vida entera, para mí no existe otro hombre que no sean ellos. Los otros hombres no valen la pena, no merecen amor. No creo en el amor. Soy hincha e híper fanática de Club Atlético River Plate. Me encanta el rock, el metal, el hard rock, y todo ese tipo de géneros musicales. Aunque escucho de todo, lentos, pop, el rock es mi favorito. Una de mis metas es aprender Piano. Mi banda favorita es 30 Seconds to Mars, mi sueño es que vuelvan a Argentina y poder ir a verlos. Esa es mi mayor meta. Soy adicta al café, me encanta. En total tengo 3 pasiones, 30 Seconds to Mars, River Plate y la música. Y lo demás, no importa. "La única discapacidad que existe es no creerse capaz de algo".